Estamos, desde el origen de los tiempos, en muchos niveles de contacto con formas de conciencia que no son humanas.
Pero están ahí, son muchas, muy diferentes entre si y no sabemos que tan favorables o peligrosos puedan ser aunque en cada época, lugar y cultura hemos creado un imaginario para describirlas y un lenguaje para comunicar nuestros constructos.
Pero nadie tiene la última palabra sobre que son, exactamente de dónde vienen y que quieren.
No parece que tengan la misma naturaleza los tripulantes de vehículos que viajan por el espacio o el tiempo y que ahora más que nunca están dando pruebas de su presencia en todo el mundo, que las manifestaciones de seres "sobrenaturales" de múltiples tipos, tanto benignos como malignos, que nos han acompañado muy de cerca desde siempre.
Sin embargo, todos esos seres comparten el comun denominador que ya señalé.
Todo lo que "sabemos" de sus naturalezas e intenciones son los constructos que nosotros hemos supuesto.
No es un "plot" televisivo. Requerimos equipos científicos muy especializados de personas dispuestas a tratar de abrir las cerraduras de "lo hermético" y salir al campo a traernos a la gente común información verificable de que son y que quieren cada una de las criaturas o seres que están detrás de todas estas manifestaciones tan inquietantes, inexplicables y siempre usadas para torcer nuestras voluntades por medio de tradiciones, leyendas o dogmas y en estos tiempos presentados como éxitos de ventas o hasta figuras coleccionables...
Necesitamos a este equipo de expertos serios, para así poder saber cómo actuar en consecuencia.
Muchos gobiernos y círculos privados muy poderosos están financiando programas de este tipo...
Somos la gente común los que tenemos sed de que alguien nos diga algo que podamos tener por cierto.
Eso sí, la necesidad de saber tiene un precio y hay que asumir con valentía lo que sea que nos espere; no guste o no, si nos atrevemos a mirar a través de la cerradura.