sábado, 17 de noviembre de 2018

(El texto mío que Facebook ocultó de mi muro, va de nuez a ver que tal)


Los hoy tan infamados migrantes son desde el punto de vista meramente demográfico la cosa más normal del mundo, la historia de la humanidad se ha escrito con las grandes migraciones. Y los consiguientes exterminios.
Por lo tanto que su movimiento genere oposición en la población residente y esto derive en una larga y sangrienta carnicería de muchos años será tan solo el desarrollo natural, completamente previsible y casi inevitable.
Hasta aquí no hay malos ni buenos, solo una chusma amorfa que brega por la supervivencia. Instinto y animalidad puras. Flujo de biomasas con la muerte del oponente como parte intrínseca del proceso de supervivencia propia.
La cosa realmente malvada está en que esto que de lejos es solo un capitulo más de la historia es en realidad el resultado de un plan que se gestó dentro de las mismas reuniones que planearon la caída de los imperios Otomano y austro-húngaro con la 1a guerra. La reconfiguración de europa y la fundación del estado de israel con la 2a guerra
Y ahora la reconfiguración de la más estratégica región del globo en términos militares. La mega-bahía perfecta.
¡El golfo de México!
Estamos ante el inevitable colapso de miles, quizá millones, de vidas que se verán truncadas y perturbadas solamente porque el binomio USA/Israel pretenden quedarse con la totalidad de la costa y el aprovechamiento petrolífero del golfo de México y el paso transcontinental del istmo de Tehuantepec.
Esa es la meta. Ni más ni menos.
Tengo años sosteniendo esto y cada día la noticias me refuerzan mi hipótesis.
La caravana y lo que de eso derive es solo el petardo que nos desvía la mirada e inicia la conflagración.
Pero no me hagan caso, hoy soy solo un trastornado conspiranoico.
Mañana cuando sea un profeta visionario me invitan una chela.

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