Las mujeres marcharon en una declaración de guerra y si retumbó la tierra al sonoro rugir de la sororidad.
Y estuvieron representadas todas:
Feministas de largas trayectorias de lucha social.
Mujeres que están encontrando por primera vez un espacio para reflexionar sobre sus roles como parte del problema desde las perspectivas de madres, abuelas, tías, hermanas, parejas... Que son tanto formadoras como posteriores víctimas de sus propios monstruos y están apenas realizando la necesidad imperiosa de cambiar esos modelos. En mi parecer el verdadero fenómeno civilizador.
Mujeres que han sufrido grandes pérdidas de todo tipo y tienen muchos años luchando y exigiendo siquiera que alguien les haga un poco de caso para poder aspirar a la esperanza de llegar algún día a pensar en obtener justicia... Ellas marcharon pacíficamente pero haciendo sonar sus voces con esa tenacidad que no se habrá de silenciar con nada.
Pandilleras contratadas por quien sabe quienes, pueden ser diversas fuentes con intereses incluso encontrados, hicieron su parte de desmanes.
También son mujeres con algo que decir. ¡Puede no ser tan noble como la causa de la marcha pero!... ¿Que creen? Tienen todo el derecho a no ser buenas, puras, santas y delicadas.
Tienen tanto derecho como cualquier hombre de ser tan violentas, peligrosas y criminales como quieran.
Claro que también pueden ser y se espera que sean procesadas con total imparcialidad, igualdad y apego a la ley
Mujeres de diversas clases sociales y colectivos profesionales que por sus propias razones personales y el hartazgo de sus experiencias de vida decidieron que su manifestación sería, si no violenta, si iracunda y contundente.
Las provida también se hicieron oír porque también son mujeres con algo que decir...
Pobres, ricas, las mayorías y las élites... Ayer todas fueron una y se han dejado sentir con todo.
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