sábado, 12 de febrero de 2022

El peje pisa caca.

El peje, sujeto a quien las moscas decepcionadas de que se les levantó la canasta le dicen "cacas", se encontró en su camino un mojón de lo que de verdad se veía como mierda, olía a mierda, tenía moscas como la mierda, era repugnante y con una gama de horribles colores que lo hacían aún más asqueroso... Cómo la mierda.

No es un mojón nuevo. Es un enorme agregado de heces cuya última capa, la más joven, fresca y apestosa está de moda. ¡Todas las moscas se le quieren subir!

Y, ante la estupefacción de todos, adversarios y partidarios... ¡El peje decidió patear el mojón!
¡Que atrevimiento! ¡Lo impensable!

Y es que el mojón está montado encima de una verdadera piedra fundamental. El trabajo periodístico, un trabajo duro, arriesgado y mal pagado.

De modo que el peje no pateó la roca.
Pateó el mojón.
Y tampoco lo piso muy duro. Más bien le dió un rozon y no toco más que la superficie, la última y más apestosa capa de fresca caca.
¡¿Quien sabe que hay todavía más abajo?!...

Pero sirvió para que se viera la superficie verdadera de la piedra fundamental en contraste con la capa de suciedad que la cubre.

Pero en el proceso se ensució el zapato y agitó mucho a las moscas quienes revolotean y zumban furiosas ante su osadía.

Un atentado en contra de la libertad de montar capas y capas de excrementos sobre las piedras fundamentales, los cimientos de nuestra visión de la vida política y social del país.

 ¿Decirle mierda a la mierda?... Solo un naco como él y todos sus zombies.
¿A dónde vamos a parar?...

No sé. Pero con cada cosa que hace el peje, aparentes torpezas que en realidad son jugadas magistrales, desnuda más la estructura y el entramado de poder que está incrustada en nuestra propia médula y pretende perpetuar y ensanchar más las enormes distancias socioeconómicas que estrangulan a millones y apapachan a dos que tres nomás y sus decimononicas y porfirianas huestes de "wanabies". 

Y si, ni modo. Los tumores no se quitan sin cirugía y la caca no se quita más que lavando... Y hasta los enanos de Blancanieves se oponían a lavarse.

¿Las moscas?... Ahí seguirán por siempre, zumbando y buscando nuevas cacas donde posarse.

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