¡Ojo! No lo defiendo, es más, me cae re-gordo.
Pero Chumel no es más o menos racista o clasista que el común denominador de los mexicanos.
Habla como cualquier persona, de clase media para arriba; (y bastante para abajo también) en cualquier lugar del país.
Es más, conforme de mejor familia y clase social se sea, el racismo y el clasismo son el modelo de pensamiento indispensable para no ser mal visto. ¡Así de simple!
Y conforme se desciende en la escala social esta conducta se acentúa regalándonos con fenómenos tan coloridos como los millones de "Doñas Florindas" que inevitablemente en algún momento hemos sido todos... ¡To-dos!
¡Chumel es las voz de las masas infectadas por el viejo gusanillo del malinchismo aspiracional!
Esos tan populares wanabes de fifí que todos tenemos en abundancia a nuestro alrededor.
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