¡Que respuesta!
Las altas esferas empresariales se sintieron sumamente ofendidos y usaron a su más poderosa arma política. ¡Lo que queda de la clase media!
Nunca antes el mestizo burgués maduro mexicano había dado un cacahuate por la política...
¡Pero esta vez había pasado lo peor, un naco era presidente!
¡Y a nada le tiene más desprecio un phiphí que a un naco!
Y así, toda la enorme cantidad de gente que había votado por él se convirtió en el "enemigo común o comunismo" (pausa para reír) de todo ese México clasistas y racista que en ese momento aún no sabía que lo era.
De hecho aún no sabe todo lo clasista y racista que es pero ya empieza a sentir que lo que para ellos era muy normal hoy hace ruido... Y ese ruido los asusta mucho. Les cuesta comprender que puedan estar haciendo algo mal.
Y el miedo como gran palanca manipuladora de masas está siendo usado a toda leña por todo ese empresariado privilegiado en contubernio, hoy se sabe a página franca, con intereses extranjeros de todos tipos, desde los legítimos hasta los más siniestros y oscuros.
Así es como llegamos a este momento en que jamás se había incendiado con tanto encono a las cada vez más contraídas y estresadas clases burguesas en contra de los más morenitos, aquellos a quienes siempre vieron por encima del hombro y con desprecio pero nunca se les habían puesto "rejegos".
Y ese lenguaje tan directa y tradicionalmente violento y lleno de epítetos racistas y clasistas sobre el color, la estatura, la forma de hablar, el lugar de nacimiento, el color y largo del cabello, las costumbres y prácticamente sobre cualquier característica que denota indigenismo y que desde las clases más altas hasta sus imitadores compulsivos, las ya mensionadas y vapuleadas clases trabajadoras de pretenciones burguesas ha sido la forma normal de hablar, sin ninguna pena al respecto y desde la llegada de Cortés... ¡Ahora es lenguaje de campaña!
¿Quién le manda haberles dicho tan feo a la ellos?...
No, él no llego a dividir a nadie. Pero si puso el dedo en esa llaga que a los ricos les convenía mantener anestesiada con una gruesa capa de "normalidad".
Con ese epíteto abrió la cloaca e hizo evidente no solo lo divididos que estamos pero sobre todo lo desnivelados que estamos.
Y ese desnivel NO lo creo él ni su más que cuestionable 4aT.
Lo creo ese empresariado voraz que hoy está desesperado azuzando al mestizo urbanos más o menos blanqueado en contra del temible, moreno por naturaleza y ya legendario... ¡Proletariado!
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