¡Vaya que está subido el tono y la mala leche del discurso de las minorías!
Es decir, todos conocemos desde siempre y a cielo abierto el lenguaje de discriminación tradicional y normalizado con el que siempre el privilegiado mexicano se refiere al otro mexicano que percibe como inferior ya sea por su grado de estudios, nivel de ingresos, jerarquía laboral y sobre todo por un racismo atavico y vertical que se proyecta desde de las clases mestizas más tendientes a rasgos europeos hacia las de cada vez más rasgos indígenas.
Ese racismo atavico es el origen de esa horrible característica de mutuo sabotaje y descalificación que tanto da de que hablar en el mundo sobre nosotros.
"El peor enemigo de un mexicano es otro mexicano" Decimos nosotros mismos.
Y ésta ha sido la normalidad hasta la llegada de el proyecto actual.
Y ésta es la normalidad que están defendiendo los privilegiados, aunque no lo sean económicamente sino solo por el color de su piel, con toda esa retórica viperina en contra de "los pobres e ignorantes que apoyan al dictador que nos va a convertir en Venezuela"
Una normalidad que existía desde la postura de una hegemonía que sentían segura e inamovible y que ejercían con paz de espíritu, sin verdadero dolo, de forma normal, algunos hasta realmente convencidos de que las cosas eran como debían ser.
Eso les permitía sentirse totalmente cómodos y ignorantes del hecho de ser racistas y clasistas.
Incluso dando pie a que se sintieran altruistas y hasta filántropos mientras movían dinerales a nombre de "los más desprotegidos" quienes nunca vieron más que unos pocos centavos o recibieron servicio en fundaciones que gastaban tanto o más en publicidad y grandes eventos que en los beneficiarios... ¡Y aún así atendían a miles de beneficiarios! ¿Se imaginan lo que se pudo hacer con lo que llegó a los profundos bolsillos de quienes se quedaron con eso?
Pero resulta que se les sacudió el avispero. Ya saben que hasta se desarrolló todo un lenguaje para contrarrestar el amplio abanico de insultos racistas y clasistas.
Cosas tan terribles y con implicaciones tan degradantes como "phiphí" o "conservadores" entre otros igualmente bajos.
("Neoliberal" si es un feo señalamiento)
Así que ojo.
Si los pocos que se han beneficiado del sistema, neoliberal, anterior hasta el punto de defender su regreso llegan a tumbar el proyecto ya no se van a sentir tan seguro ni cómodos con quienes antes sentían bajo su zapato y que acta serán más bien como piedras dentro del zapato.
Y entonces verán con una creciente psicosis (Ya sabemos que tienden a ser muy reactivos y defensivos) que todos esos "pobres e ignorantes" son en realidad todas esas personas que están a su alrededor haciendo todo lo que ellos no quieren hacer y sin lo que no pueden vivir.
¿Que reacción esperamos que puedan tener en contra de toda esa "gentuza rejega" si el proyecto actual se cae con esta elección?
Van a asegurarse de que nunca se le olvide al pueblo que cada quien tiene su lugar... ¿Alguien lo duda?
Recuerden que la "Pejefobia" es en realidad "pobrefobia" y el miedo aunado al desprecio y la discriminación son causal de actos terribles.
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